2000    

ana gilardi¦¿y todo esto para qué?
para trazar una línea en la celda de un solitario ¦
   
Técnica: blanco y negro
Medidas: 50 x 60 cm.
Montaje: sobre fibro fácil

Se trata de dos intentos de abordaje al tema del tiempo. Una serie de imágenes en blanco y negro (de 8 cm x 12 cm cada una) dispuestas de manera horizontal: son tomas iguales de una rama, produciendo cambios imperceptibles en la posición de las hojas.
La otra serie es casi monocromática. Muestra le movimiento de una sábana tendida al viento.
“Un intervalo entre nada y nada”.
Cómo percibir el paso del tiempo cuando no podemos ver el cambio. El tiempo como huella, cuando no deja rastros susceptibles de ser percibidos, ¿interviene el tiempo? “La noche empieza a dejar de ser día”, entonces el tiempo es algo que deja de ser.
“Y empezar hacia atrás a unir de nuevo”.
Las imágenes como espacio para quebrar ese inexorable transcurso.
Sólo transcurso y nada. No hay principio ni fin.
 
  La vida está vacía de tiempo aunque todo esté quieto.
La presencia del tiempo: la quietud.
La quietud, ese transcurso.
Tiempo no es solo movimiento
Tiempo también es quietud.

Petrificado movimiento La inmovilidad es un momento
Realidad suspendida del cambio

Quebrar la cronología real para acceder al tiempo emocional, al no-tiempo cronológico.
El tiempo de lo inmóvil
El tiempo de las cosas, que no se arruga.
El tiempo tal vez esté en esa grieta que no es sucesión
ni estatismo
no cambio: permanencia.
cambio: devenir.

En cada momento y en cada estado siempre la misma planta.

El tiempo es la sensación del tiempo, que se disipa.
El tiempo es como la voz, se pierde en el viento.
tal vez el viento sea el tiempo
tal vez en el tiempo se haga palpable el tiempo.
El viento roza las sábanas, las mueve.
El viento roza las hojas, las mueve.

Todo es un continuo ir y venir inmóvil.

El horizonte fijo y cambiante.


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