parece mentira l Muestra 2004
2000

  una reflexión acerca de la realidad y ficción en la fotografía  
     
  Del 19 de Noviembre al 4 de Diciembre, 2004.
Espacio Blanco, Fotogalería Casona Municipal l Córdoba

Coordinadores: Rodrigo Fierro y Gabriel Orge.
Exponen:
Andrés Kasparian, Mirna Mamanna, Mariana Richardet, Natalia Pittau, Agustina Triquell, Cuqui, Luis F. Gómez, Gabriel Orge y Rodrigo Fierro.
Invitados: Aníbal Buede y Guillermo Daghero.

“El transfondo que se encuentra en toda ficción parte de la realidad. La mentira puede ser una verdad absoluta del mismo modo que una verdad irrefutable puede transformarse en la madre de todas las mentiras.
Fotografiar para mentir es mirar radicalmente la verdad.”
[ver texto completo]
Paloma Pomés l Curadora de la Muestra

 
  galería 2004 “Yo estuve en la Luna” :: Luis Gomez  
  muestra Parece Mentira

Una parodia del espectáculo de la fotografía impuesta como verdad histórica. El filtro de la duda o la certeza en torno a la verosimilitud de la imagen del relato histórico. Desde donde se controlan e imponen los significados de las imágenes, una revisión crítica de la historia misma, de los sistemas ideológicos que la componen y de las relaciones de poder que tienden a sostener.

PALOMA POMÉS

 
galería 2004
muestra Parece Mentira (Re)tratos familiares :: Agustina Triquell  
    Definir mis relaciones más significativas.
Enmarcarlas en un portarretrato = enmarcarlas en mi historia.
Vínculos afectivos efectivos.

Bañarlos de afecto, de recuerdos, de esas cosas que nos contaron tantas veces que no sabemos si efectivamente recordamos estar ahí o si son simplemente recuerdos impuestos, clavados de apoco por la reiteración incesante del anécdota.

Ejercitar la memoria: ese ejercicios colectivo de reuniones familiares.
Cada uno sobrevive como puede. Las historias familiares al fin y al cabo, son siempre truculentas. Claro que cada uno muestra su lado más decente. Y lo enmarca en un portarretrato.

Creo que sólo se trata de eso. Cada uno arma y desarma como le viene en ganas, y condimenta las historias como más le gusta. El juicio de verdad ya no tiene sentido. Son sólo imágenes románticas, de lo que creemos haber sido. Para mirarnos al espejo a la mañana y poder sonreir.