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Las obras en su conjunto reflexionan sobre el medio fotográfico a través de distintas prácticas estableciendo un diálogo entre lenguajes y disciplinas del arte.
Consuelo Chasseing explora las posibilidades de una cámara estenopeica a la que interviene en el interior de la caja oscura con una diapositiva. La imagen resultante combina el registro de lo real que se mezcla con la imagen de la diapositiva dando como resultado una fotografía cargada de sentido onírico.
Raúl Prida es el encargado de “desaparecer” objetos que tienen que ver con la historia de distintas personas. A través de los cuatro elementos (agua-tierra-fuego-aire) y mediante una acción, Raúl los desparece. La fotografía registra el acontecimiento.
Matías Zanotto detiene su mirada en escenarios urbanos que él denomina “no paisajes”, espacios no reconocidos como paisajes, convencionalmente “no fotografiables”. Matías los eleva al status de paisajes fotografiables.
Analía Villagra reconstruye su mundo imaginario en los espacios que habita a través de la puesta en escena y la autorreferencialidad, teñido de una estética naif.
Adrián Aldecoa Billoni también recurre a la autorreferencialidad pero desde el método documental: se autorretrata angustiado, llorando, un ejercicio de catarsis fotográfica, de explosión simbólica que repercute en la rotura de los vidrios del marco que contiene a su propia imagen.
Älvaro Figueroa denomina a su trabajo “Cruce”: la intersección del “adentro” y el “afuera”, una persona, una ciudad y un gesto de lectura universal.
Bahía Flores recorrió la ciudad con la pequeña cámara estenopeica que construyó con una caja de fósforos, sus paisajes urbanos están cargados de sorpresa y de azar. Lugares comunes transformados por el dispositivo técnico.
Claudia Aguilera deconstruye su recorrido cotidiano por la ciudad y lo reconstruye a través de un collage con relieve que realza el volumen de la pieza.
Sebastián Del Carril es pintor expresionista y en su aproximación a la fotografía propone un diálogo foto/pintura a través del emulsionado, la tela y el acrílico. El gesto define su intención foto/pictórica.
Facundo Arias recolecta escombros en la ciudad, luego los dispone formalmente para la foto. El resultado es una instalación que combina acción y registro.
Gabriel Orge trabaja con pacientes psiquiátricos creando escenas donde el reflejo sugiere una distorsión en relación a lo real. La luz barroca acentúa el carácter dramático de las escenas. |
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