cronología
Incierto, Taller de experimentación Fotográfica,Manifiesto Alegría. Taller de experimentacion fotografica  

  Incierto  
     
 

posibles preguntas a una respuesta tácita

¿cuál sería la función de lo que producimos y pensamos? ¿qué aportamos desde nuestra mirada? ¿satisfacer nuestras inquietudes creativas? ¿combatir nuestro dolor y desconcierto ante lo que vemos y vivimos?

Supongamos que la ilusión soporta la presión del deseo: lo que anhelamos constituye una abstracción que se debate entre la idea y su materialización, en ese proceso la incertidumbre es parte esencial de la experimentación. Los opuestos intercambian y dialogan en un ejercicio de tolerancia y resistencia, el parecido unifica y vuelve previsible el resultado, lo cierto es estático, no da lugar a la duda, desplaza a la fantasía… lo incierto plantea interrogantes, por lo tanto incentiva la búsqueda de respuestas, aunque no importen las respuestas y sean sólo excusas para seguir buscando.


 
  Gabriel Orge  
 

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Las obras en su conjunto reflexionan sobre el medio fotográfico a través de distintas prácticas estableciendo un diálogo entre lenguajes y disciplinas del arte.

Consuelo Chasseing explora las posibilidades de una cámara estenopeica a la que interviene en el interior de la caja oscura con una diapositiva. La imagen resultante combina el registro de lo real que se mezcla con la imagen de la diapositiva dando como resultado una fotografía cargada de sentido onírico.

Raúl Prida es el encargado de “desaparecer” objetos que tienen que ver con la historia de distintas personas. A través de los cuatro elementos (agua-tierra-fuego-aire) y mediante una acción, Raúl los desparece. La fotografía registra el acontecimiento.

Matías Zanotto detiene su mirada en escenarios urbanos que él denomina “no paisajes”, espacios no reconocidos como paisajes, convencionalmente “no fotografiables”. Matías los eleva al status de paisajes fotografiables.

Analía Villagra
reconstruye su mundo imaginario en los espacios que habita a través de la puesta en escena y la autorreferencialidad, teñido de una estética naif.

Adrián Aldecoa Billoni también recurre a la autorreferencialidad pero desde el método documental: se autorretrata angustiado, llorando, un ejercicio de catarsis fotográfica, de explosión simbólica que repercute en la rotura de los vidrios del marco que contiene a su propia imagen.

Älvaro Figueroa
denomina a su trabajo “Cruce”: la intersección del “adentro” y el “afuera”, una persona, una ciudad y un gesto de lectura universal.

Bahía Flores recorrió la ciudad con la pequeña cámara estenopeica que construyó con una caja de fósforos, sus paisajes urbanos están cargados de sorpresa y de azar. Lugares comunes transformados por el dispositivo técnico.

Claudia Aguilera
deconstruye su recorrido cotidiano por la ciudad y lo reconstruye a través de un collage con relieve que realza el volumen de la pieza.

Sebastián Del Carril es pintor expresionista y en su aproximación a la fotografía propone un diálogo foto/pintura a través del emulsionado, la tela y el acrílico. El gesto define su intención foto/pictórica.

Facundo Arias
recolecta escombros en la ciudad, luego los dispone formalmente para la foto. El resultado es una instalación que combina acción y registro.

Gabriel Orge trabaja con pacientes psiquiátricos creando escenas donde el reflejo sugiere una distorsión en relación a lo real. La luz barroca acentúa el carácter dramático de las escenas.